{"id":1375,"date":"2020-06-13T21:48:11","date_gmt":"2020-06-14T00:48:11","guid":{"rendered":"https:\/\/homotheoreticus.wordpress.com\/?p=1375"},"modified":"2022-06-22T17:53:47","modified_gmt":"2022-06-22T17:53:47","slug":"resena-del-sendero-gran-patagonia-5-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/homotheoreticus.com\/index.php\/2020\/06\/13\/resena-del-sendero-gran-patagonia-5-parte\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a del Sendero Gran Patagonia (5\u00b0 parte)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Rese\u00f1a de mi segunda temporada dedicada a recorrer el Sendero Gran Patagonia. En esta parte, abordar\u00e9 las secciones 20 a 21 y 76 a 80, itinerario que comprende una distancia de 289,2 km entre Anticura y la localidad de Chait\u00e9n, en la Regi\u00f3n de los Lagos, Chile. La ruta atraviesa el Lago de Todos los Santos y sigue de cerca la costa del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, pasando por algunos volcanes en paisaje predominante de selva valdiviana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/d\/embed?mid=1f_CegjNByklVIvgGja5Vy8pa6pOR8YCL&amp;ehbc=2E312F\" width=\"640\" height=\"480\"><\/iframe>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Secci\u00f3n 20: Volc\u00e1n Antillanca<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 1 (13,3 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Llegado el mes de Diciembre de 2019, ten\u00eda todo listo para continuar con mi caminata por el Sendero Gran Patagonia. Viaj\u00e9 en avi\u00f3n a Bariloche y desde all\u00ed tom\u00e9 el micro a Chile. Una vez que obtuve cambio en moneda local, pas\u00e9 la primera noche en Entre Lagos. A la ma\u00f1ana siguiente me dirig\u00ed a Anticura, cerca del Paso Cardenal Samor\u00e9, desde donde arranca la senda al Volc\u00e1n Antillanca. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:100%\">\n<figure class=\"wp-block-image alignfull\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_5962.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1405\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Estaba nublado. Enfrente ten\u00eda un inmenso bosque, a\u00fan h\u00famedo por la lluvia de los d\u00edas previos. El olor a hojas mojadas y el ambiente cargado de sonidos de aves e insectos me daban la bienvenida al reencuentro de lo salvaje. Mi objetivo inicial ser\u00eda avanzar en direcci\u00f3n al Volc\u00e1n Antillanca, para alcanzar la cumbre el d\u00eda siguiente. Tom\u00e9 coraje, respir\u00e9 hondo y abandon\u00e9 la seguridad del camino para adentrarme en el estrecho sendero que se internaba en la selva valdiviana.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuve un comienzo dif\u00edcil. La senda estaba sin mantenimiento. Abundaban los \u00e1rboles y las ca\u00f1as ca\u00eddas. Por suerte casi no me top\u00e9 con rosa mosqueta, pero a\u00fan as\u00ed, el paso era muy lento. La ca\u00f1a seca indicaba un florecimiento reciente. Tras las primeras dos horas de caminata, llegu\u00e9 a un r\u00edo y tuve cruzarlo por un puente en bastante mal estado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_5996.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1406\"\/><figcaption>\u00abCruzar o no cruzar&#8230;\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El sendero se transformaba en una antigua huella vehicular, un camino forestal seguramente, ya totalmente tapado por la vegetaci\u00f3n. Segu\u00ed caminando durante varias horas, teniendo que sortear ca\u00f1averales ca\u00eddos y enormes troncos. Una pampa abierta con un paisaje maravilloso me invit\u00f3 a un descanso. Estaba rodeado de monta\u00f1as bajas, cubiertas de  vegetaci\u00f3n espesa y saltos de agua que ca\u00edan con estruendo desde la distancia. Se trataba de una antigua zona de veranada, probablemente, ya fuera de uso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6009.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1407\"\/><figcaption>Antiguo puente en el camino forestal<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Com\u00ed un aperitivo, cargu\u00e9 agua de un arroyo y continu\u00e9 unas horas m\u00e1s por el sendero. Al atardecer hubo un poco de llovizna. Si bien ten\u00eda el reparo de los \u00e1rboles, termin\u00e9 la jornada con la ropa mojada. Cerca de las 18 hs decid\u00ed armar la carpa sobre el sendero. Despu\u00e9s de una larga jornada de ascenso  gradual, me encontraba ya a 1000 sobre el nivel del mar. El fr\u00edo de altura, combinado con la humedad de la zona, se sinti\u00f3 bastante aquella primera noche.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 2 (44,2 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Me levant\u00e9 temprano, a pesar del fr\u00edo helado propio de la altura. Despu\u00e9s de un breve desayuno, desarm\u00e9 la carpa, a\u00fan mojada y con la mochila lista, me dispuse a continuar la caminata. Afortunadamente, ya hab\u00edan quedado atr\u00e1s los \u00e1rboles ca\u00eddos. Empezaba una parte limpia del sendero, f\u00e1cil de transitar. Llegado un punto determinado, el camino se bifurcaba: a la izquierda, la huella conduc\u00eda a Pampa Frutillar, a la derecha un cartel deteriorado, indicaba la senda al volc\u00e1n Antillanca.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6018.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1408\"\/><figcaption>El sendero se vuelve transitable por encima de los 1000 msnm<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El cielo estaba despejado y empezaba a soplar un viento agradable. Luego de un par de horas de caminata, me sent\u00e9 a descansar y aprovech\u00e9 para secar el equipo mojado bajo el sol.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6070.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1412\"\/><figcaption>Hongo conocido como \u00abpan de indio\u00bb, el cual crece en las lengas del bosque patag\u00f3nico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Superado el l\u00edmite del bosque, empezaba el ascenso pronunciado a trav\u00e9s de ceniza volc\u00e1nica. El viento soplaba con bastante fuerza, y se levantaban nubes de ceniza que dificultaban la visibilidad. La caminata sobre arena volc\u00e1nica era bastante demandante f\u00edsicamente. Pese a la dificultad, la vista hacia los picos de cordillera, val\u00eda totalmente la pena. Era mi reencuentro con la monta\u00f1a. La grata sensaci\u00f3n de libertad y la soledad que se disfruta all\u00e1 arriba, es verdaderamente indescriptible.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6031.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1409\" width=\"580\" height=\"435\"\/><figcaption>Ascendiendo por el valle de cenizas del Volc\u00e1n Antillanca<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de ascender varias horas, empec\u00e9 a tener dificultades para avanzar debido a los manchones de nieve. Era nieve compacta, y resbaladiza. Como me tem\u00eda, la ruta regular que indicaba el GPS se encontraba bloqueada de esta manera. Inici\u00e9 entonces un gran rodeo para buscar una ruta alternativa, aunque no tuve \u00e9xito. Los pasos estaban cubiertos con nieve y la pendientes eran inseguras. Sin muchas alternativas, tuve que tomar la dif\u00edcil decisi\u00f3n de emprender el regreso. No alcanc\u00e9 la cumbre del volc\u00e1n, pero pude disfrutar de un escenario bello y salvaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6061.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1411\"\/><figcaption>Vista hacia el volc\u00e1n Antillanca. El paso se encontraba cubierto con nieve.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a la ruta cerca del anochecer y acamp\u00e9 en el camping de Anticura. Antes de irme a dormir, me entretuve conversando con turistas y gente joven que atend\u00eda el lugar, algunos de los cuales eran habitantes de la zona. Fue una jornada completa y muy positiva.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 3 (3,2 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Desarm\u00e9 campamento bien temprano con un objetivo bien claro: llegar a la costa del Lago Rupanco lo antes posible para continuar con la ruta planeada hacia el Lago de Todos los Santos. No me hab\u00eda sido posible cruzar al otro lado del Volc\u00e1n Antillanca a pie, por lo que deb\u00eda dirigirme hasta all\u00ed en auto por un camino bien diferente.  El acceso no era evidente, y hab\u00eda que hacer conexiones embarcado.<\/p>\n\n\n\n<p>Consegu\u00ed hacer dedo a Osorno y desde all\u00ed tom\u00e9 un micro a Puerto Buey, desde donde, seg\u00fan mi informaci\u00f3n, saldr\u00eda una lancha regular a la playa Las Gaviotas. Para mi desilusi\u00f3n, cuando bajo del micro me entero de que no hab\u00eda barcaza. Pens\u00e9&#8230; \u00abbueno, tendr\u00e9 que caminar rodeando el lago\u00bb. Por suerte, veo a un se\u00f1or disponi\u00e9ndose a subir a un bote con su familia. Me apresur\u00e9 a dirigirle la palabra y consegu\u00ed que me lleve a Las Gaviotas. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6098.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1413\"\/><figcaption>Playa Las Gaviotas, en la punta este del Lago Rupanco<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez en la playa, me encontraba de nuevo solo, aislado y sin conexi\u00f3n vehicular. Camin\u00e9 algunos kil\u00f3metros, disfrutando de un silencio natural, con la sola compa\u00f1\u00eda de algunos caballos y burros que pastaban junto al camino. Llegu\u00e9 as\u00ed al camping \u00abEl Encuentro\u00bb, donde me dispuse para el descanso. No esperaba encontrar una playa de semejantes caracter\u00edsticas, casi exclusiva y rodeada de monta\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6108.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1414\"\/><figcaption>Vista del Volc\u00e1n Antillanca desde el Lago Rupanco<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El atardecer me sorprendi\u00f3 con un imprevisto. Despu\u00e9s de tomar unos mates en la costa del lago, regres\u00e9 a la carpa y no encontraba mi mochila. Como todo mochilero sabe bien, la mochila en estas aventuras es pr\u00e1cticamente una extensi\u00f3n del propio cuerpo, un elemento vital. Por suerte, apareci\u00f3 tirada en el pasto. Unos perros le hab\u00edan hecho un agujero, pero suerte no era nada grave. Todo se solucion\u00f3 con una costura precaria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6114.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1415\"\/><figcaption>As\u00ed qued\u00f3 arreglada la mochila. \u00bfSe nota mucho?<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Secci\u00f3n 21: Lago de Todos los Santos<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 4 (19,9 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana bien temprano, me dirig\u00ed a la senda que conecta el Lago Rupanco con el Lago de Todos los Santos. Se trata del acceso a una parte aislada y remota del Lago, solo posible de realizar a pie o a caballo. El inicio del sendero pasa por varias propiedades rurales, cuyos due\u00f1os a\u00fan se movilizan a caballo.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de las primeras pampas de ganado, se empieza un ascenso abrupto por bosque cerrado. En algunas partes el sendero se \u00abentuba\u00bb, fen\u00f3meno caracter\u00edstico de la regi\u00f3n, en el que se tiene la impresi\u00f3n de transitar por peque\u00f1os canales o t\u00faneles.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6152.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1421\"\/><figcaption>Los \u00abt\u00faneles\u00bb son formaciones caracter\u00edsticas en la Regi\u00f3n de los Lagos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El camino era una verdadera delicia: plenamente visible y con pendiente f\u00e1cil. La selva con sus helechos y troncos anch\u00edsimos, me brindaba buena sombra. El suelo estaba conformado por tierra blanda y negra, cubierta de musgo, a veces con un tinte rojizo, muy distinto al del lado argentino de la cordillera. El sonido del bosque consist\u00eda en el movimiento de las grandes copas con sus hojas, el crujir de la madera, el canto de cientos de p\u00e1jaros y el zumbido de los insectos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6134.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1422\"\/><figcaption>La envolvente selva valdiviana<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Al llegar a la Laguna Los Quetros hice una breve parada. All\u00ed dicen que hay buena pesca, y un poblador ofrece servicios varios. Por mi parte, continu\u00e9 camino ascendiendo por el bosque, mientras gozaba de la inmensa soledad en un paisaje de gigantescos coig\u00fces, con trepaderas y lianas colgantes. En determinado momento, llegu\u00e9 al punto m\u00e1s alto, el paso que divide aguas entre ambos valles de cordillera. El viento proveniente del lago, aunque sea a la distancia, ya soplaba de otra manera.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo del d\u00eda me top\u00e9 con otro poblador. Se encontraba trabajando una piel de oveja y se sorprendi\u00f3 al verme. Me indic\u00f3 como seguir hasta lo de  Rudi Yefi, quien administra los cruces en lancha por el Lago de Todos los Santos. A las 17 hs llegu\u00e9 al sector C\u00f3ndor, desde donde puede contemplar de cerca el Cerro Puntiagudo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6159.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1488\"\/><figcaption>Vista del Volc\u00e1n Parado, desde lo de Rudi Yefi. Se llega al mismo por una senda. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or Rudi Yefi, hijo del primer poblador de la zona, habita all\u00ed desde toda la vida. Prefiere referirse al lugar con el nombre de \u00abEl Callao\u00bb. Seg\u00fan me cont\u00f3, su padre hab\u00eda sido apodado as\u00ed, porque pas\u00f3 pr\u00e1cticamente una d\u00e9cada escondido en los valles de selva valdiviana antes de ser detectado por las autoridades. En aquel momento, era com\u00fan la pr\u00e1ctica de instalarse en los valles v\u00edrgenes y en ocasiones hasta prender fuego para abrirse paso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6171.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1424\"\/><figcaption>Rudi Yefi, en el paraje Los C\u00f3ndores. Descendiente directo del pionero apodado \u00abEl Callao\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Yefi me ofreci\u00f3 alojamiento. Se ven\u00eda una tormenta, as\u00ed que aprovech\u00e9 la excelente oferta. Su hijo me esperar\u00eda en la costa del lago bien temprano al d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 5 (29,5 km a pie + 23,6 de ferry)<\/h4>\n\n\n\n<p>Amaneci\u00f3 nublado, con algunas gotas que ca\u00edan todav\u00eda del cielo. Fueron dos horas caminata con los pies mojados, sobre barro, charcos y arroyos rebalsados. Tuve mi primera largamente esperada vista al Lago de Todos los Santos: se encontraba oculto entre monta\u00f1as monta\u00f1as verdes y nubes bajas que se disipaban lentamente. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6179.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1425\"\/><figcaption>Pampita antes de bajar al Lago de Todos los Santos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En la costa, me esperaba el hijo de Rudi Yefi, con la lancha lista. Salimos a eso de las 9 de la ma\u00f1ana. El viaje fue un poco movido por el mal tiempo. No llovi\u00f3, pero se sent\u00eda el viento y el fr\u00edo. El bote saltaba bruscamente, ya que era imprescindible arremeter contra las olas para que estas no voltearan la embarcaci\u00f3n. A pesar de lo agitado del viaje, pude disfrutar de una vista impresionante: el agua turquesa, las laderas de los cerros que ca\u00edan en picada, el color de la selva intensa, los saltos de agua, las figuras de las nubes en movimiento a baja altura, y al fondo, el imponente Volc\u00e1n Villarrica, con su nevada cumbre. Un recorrido inolvidable.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6196.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1426\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Desembarcamos en Puerto Cayhutu\u00e9, junto a la desembocadura del r\u00edo hom\u00f3nimo, cerca de la casa de un poblador. Despu\u00e9s de despedirme, emprend\u00ed mi propio camino siguiendo una huella de auto hasta que esta se perd\u00eda en el bosque, tapada por unos troncos ca\u00eddos. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6214.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1489\"\/><figcaption>Lago de Todos los Santos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El propietario me advirti\u00f3 que el camino estaba tapado y en mal estado desde el invierno. Efectivamente, la primera hora de caminata tuve que sortear pilas de troncos sin cesar, de manera agotadora. Luego del primer kil\u00f3metro, la cosa mejor\u00f3 y encontr\u00e9 una angosta picada abierta con machete. El camino se transformaba en un sendero que ir\u00eda mejorando progresivamente. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6215.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1427\"\/><figcaption>Pampa de margaritas camino al Lago Cayhutu\u00e9<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a la Laguna Cayhutu\u00e9, intacta y apacible, rodeada de un inmenso bosque de arrayanes. Hab\u00eda estado all\u00ed por \u00faltima vez en Enero de 2018, cuando recorr\u00eda el Paso Vuriloche desde Argentina. Despu\u00e9s de un breve descanso, dej\u00e9 la laguna y empec\u00e9 el ascenso por un sendero ancho y mejor marcado. Tuve que hacer algunos vadeos con bastante agua, pero nada riesgoso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6219.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1490\"\/><figcaption>El Lago Cayhutu\u00e9, escondido entre monta\u00f1as<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A eso de las 14 hs empez\u00f3 la lluvia. Al principio, el bosque me proteg\u00eda. Pero cuando el sendero lleg\u00f3 a su fin, me encontr\u00e9 expuesto sin reparo alguno. Fue un verdaero desaf\u00edo psicol\u00f3gico: camin\u00e9 dos horas por camino de auto hasta el Estuario de Reloncav\u00ed, totalmente empapado y azotado por el viento del mar. No pod\u00eda detenerme por un instante para no perder la temperatura corporal. El interior t\u00e9rmico que ten\u00eda debajo de la camisa y la campera impermeable, fueron mis grandes aliados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6224.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1429\"\/><figcaption>Esperando el micro despu\u00e9s de caminar varias horas bajo la lluvia<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A metros del Estuario se encuentra Ral\u00fan, un \u00e1rea donde viven algunos pobladores. Decid\u00ed tomar el micro a Puerto Varas, a fin de entrar en calor, secar la ropa y recuperar un poco la moral. Cuando me sent\u00e9 en la garita junto a la carretera a esperar el micro, perd\u00ed el calor ganado con la caminata&#8230; \u00a1qu\u00e9 fr\u00edo! \u00a1que sensaci\u00f3n terrible! Empec\u00e9 a temblar al punto de tener sacudidas involuntarias. Por suerte, la jornada, llegaba a su fin.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Secci\u00f3n 80: Estuario de Reloncav\u00ed<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 6 (16,5 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, recuperada ya la fuerza de voluntad, regres\u00e9 en micro a Ral\u00fan. Me encontr\u00e9 con un clima agradable. Fue una caminata por carretera hasta Cocham\u00f3, con el Estuario de Reloncav\u00ed siempre a mi derecha y la monta\u00f1a a la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6229.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1430\"\/><figcaption>Cascada al costado de la carretera<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Era 24 de Diciembre y la idea era pasar Noche Buena en Cocham\u00f3. Buscando alojamiento, fui a parar a \u00ablo de Do\u00f1a Ana\u00bb. Me atendi\u00f3 su hijo Felipe, quien me ofreci\u00f3 un colch\u00f3n en el piso, ya que a\u00fan no ten\u00edan habilitada la habitaci\u00f3n para hu\u00e9spedes. Para mi, que andaba con la mochila al hombro y cansado, un colch\u00f3n era m\u00e1s que suficiente. Acept\u00e9 y me invit\u00f3 a pasar la Noche Buena con su familia y un grupo de amigos. No pod\u00eda estar m\u00e1s agradecido. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6246.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1431\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Mientras Cristian, el hermano de Felipe preparaba el asado, nos quedamos conversando y tomando mate toda la tarde. A decir verdad, tomaba mate yo solo, porque los chilenos le daban a la bebida. Los chilenos son buenos para tomar&#8230; tienen buena resistencia y mantienen la compostura. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6256.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1433\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Fue una excelente jornada. Comimos asado con la mano y brindamos con la familia de Do\u00f1a Ana, Felipe y Cristian. Con la panza llena me dispuse al descanso para la pr\u00f3xima jornada de caminata.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 7 (34,7 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Pas\u00e9 el d\u00eda de Navidad caminando por la carretera en direcci\u00f3n a la localidad de Puelo. A mi derecha, me acompa\u00f1aba todo el tiempo el Estuario de Reloncav\u00ed hasta llegar a la desembocadura del R\u00edo Puelo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6271.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1436\"\/><figcaption>El R\u00edo Puelo en su desembocadura<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El R\u00edo Puelo, ancho y profundo, de agua color esmeralda, nace en el Lago Puelo en Argentina. Recorre el valle que confluye con el R\u00edo Manso, desemboca en el Lago Tagua Tagua y renace para desembocar finalmente en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico. A\u00f1os atr\u00e1s tuve la oportunidad de recorrer sus valles y sus nacientes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6285.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1437\"\/><figcaption>R\u00edo Puelo en direcci\u00f3n al Lago Tagua Tagua<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La localidad de Puelo cuenta con un enorme potencial de desarrollo tur\u00edstico. Si bien se encuentra en un lugar paradis\u00edaco, envuelto de naturaleza pura, abundante agua, cerros y valles v\u00edrgenes, a\u00fan se conserva como un pueblo peque\u00f1o de pocos habitantes y m\u00ednimos servicios. <\/p>\n\n\n\n<p>Ni bien llegu\u00e9 a la localidad, me detuve a descansar en la plaza. Me puse en contacto por tel\u00e9fono con los chicos de La Mater\u00eda, Felipe y  Mar\u00eda, gracias al contacto que hab\u00eda adquirido de Felipe y Cristian en Cocham\u00f3. Los chicos me recomendaron un camping, al lado de su casa. Luego me invitaron a compartir una cena y tuvimos una entretenida charla. Felipe es un gran conocedor del lugar, as\u00ed que no tard\u00f3 en desplegar sus mapas para demostrar sus conocimientos y hacerme recomendaciones. <\/p>\n\n\n\n<p>Recomiendo a todo el que desee conocer la zona de Puelo, pasar a visitar a los chicos de la Mater\u00eda. Hacen excursiones de todo tipo, pensadas para distintas edades. Ofrecen una excelente atenci\u00f3n y est\u00e1n muy comprometidos con el desarrollo local y el cuidado del medio ambiente.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 8 y 9 (descanso)<\/h4>\n\n\n\n<p>Mi siguiente objetivo era ir a Hornopir\u00e9n por medio de un paso de monta\u00f1a, conocido como el Paso Poica. Hablando con los chicos de la Mater\u00eda, me explicaron que para realizar esa traves\u00eda deb\u00eda contar con el permiso del propietario, Patricio Beyers, quien deb\u00eda oficiar de gu\u00eda. Pautamos la traves\u00eda para el d\u00eda s\u00e1bado. Como era jueves, tuve que esperar, y adem\u00e1s, hubo lluvia. Fueron d\u00edas de descanso, charla e intercambio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6299.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1438\"\/><figcaption>Descanso en la carpa en un d\u00eda de lluvia<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 10 (24,2 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Finalmente, el s\u00e1bado a las 7 de la ma\u00f1ana, me encontr\u00e9 con Patricio Beyers en la plaza de Puelo. Fuimos en auto al valle Poica, hasta el lugar de inicio del sendero. El \u00abPato\u00bb, como le dicen, llevaba un machete en la mano y una peque\u00f1a mochila con los v\u00edveres indispensables. Todo un baqueano. Por mi parte, fui sigui\u00e9ndolo a lo largo del angosto sendero. A los pocos minutos, estaba totalmente embarrado, caminando en medio de una espesa selva. Circulaba el aire fr\u00edo y las nubes bajas formaban una neblina.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6323.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1441\"\/><figcaption>El barro es inevitable en los senderos de selva valdiviana<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pese a conocer la cordillera, esta vez ten\u00eda la sensaci\u00f3n de estar en un lugar radicalmente nuevo. El bosque era una mezcla de vegetaci\u00f3n muy diversa, oscuro y repleto de enormes \u00e1rboles, cubiertos de musgo, enredaderas y lianas colgantes. Uno de los elementos m\u00e1s llamativos de este ambiente era el aroma. En particular, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n el olor de una hoja, olor mezcla de canela con caf\u00e9, algo dif\u00edcil de explicar. Felipe me hab\u00eda hablado de ella y no tard\u00e9 en identificarla. A medida que el sendero ganaba altura, sin embargo, el bosque iba modific\u00e1ndose notablemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de muchos zigzageas, un pronunciado ascenso en zigzag conclu\u00eda en una peque\u00f1a pampa alta, donde el Pato ten\u00eda un antiguo puesto. Era la casa donde hab\u00eda pasado su infancia. Qued\u00e9 sorprendido, tanto por lo remoto del lugar, como por la belleza de la vista que se obten\u00eda desde la peque\u00f1a pampa hacia los cerros.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes dificultades de esta senda, adem\u00e1s de la orientaci\u00f3n, son los r\u00edos. Un primer r\u00edo ven\u00eda con enorme caudal. Era realmente imposible de cruzar a pie. Por tal motivo, lo cruzamos con una tirolesa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6312.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1440\"\/><figcaption>Cruce de r\u00edo con tirolesa<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El siguiente r\u00edo era tambi\u00e9n extremadamente dif\u00edcil, pero no quedaba alternativa que vadearlo. Si bien el agua ven\u00eda con fuerza, con ayuda de los bastones y buscando las partes bajas, el cruce fue posible. Estos r\u00edos tienen un caudal muy sensible a los deshielos y a las lluvias.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6335.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1442\"\/><figcaption>Vista hacia la cordillera nevada, desde la espesura de la selva valdiviana<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En determinado momento detuvimos la marcha para almorzar. Era un lugar paradis\u00edaco, una especie de jard\u00edn sagrado, puro. Encendimos un peque\u00f1o fuego junto a un arroyo y calentamos comida, acompa\u00f1ando el aperitivo con unos mates amargos. El Pato Bayers hab\u00eda tra\u00eddo la dieta cl\u00e1sica del baqueano: carne y pan amasado, todo bien cal\u00f3rico y artesanal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6341.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1443\"\/><figcaption>Parada y almuerzo junto a un arroyo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya a buena altura, ingresamos a la zona de los alerces: \u00e1rboles conocidos por su longevidad. Con aspecto similar al cipr\u00e9s, pero de enorme tama\u00f1o, los alerces alcanzan a vivir miles de a\u00f1os. Su crecimiento es extremadamente lento, formando un tronco de madera esponjosa y liviana, caracterizada por su impermeabilidad. Los \u00e1rboles, de ra\u00edces profundas y de grandes alturas, eran muy codiciados en el pasado pero hoy est\u00e1 prohibida su tala.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6357.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1445\"\/><figcaption>Bosque joven de alerce en los mallines de altura del Paso Poica<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Uno de estos alerces tiene nombre. Le dicen el \u00abCatedral\u00bb y se le atribuyen 3500 a\u00f1os de antig\u00fcedad. Su copa estaba rajada, formando unas agujas que le daban el aspecto de una catedral g\u00f3tica. Sin embargo, el tronco segu\u00eda con vida y de la copa partida sobresal\u00edan brotes j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6353.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1451\"\/><figcaption>Alerce de 3500 a\u00f1os, conocido como \u00abCatedral\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Superamos el l\u00edmite de vegetaci\u00f3n y comenzamos el ascenso por el largo <em>escorial<\/em>, un campo de piedras de origen volc\u00e1nico, m\u00e1s espec\u00edficamente, de lava petrificada. Hab\u00eda que hacer bastante equilibrio entre las enormes piedras. El paisaje era imponente: se pod\u00eda contemplar el cord\u00f3n de monta\u00f1as que limita con el valle del R\u00edo Puelo y el Manso. Una de mis partes favoritas de la caminata.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6383.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1447\"\/><figcaption>Vistas hacia la cordillera y el Lago Pinto Concha, desde el escorial del Volc\u00e1n Yates<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Est\u00e1bamos ascendiendo por la ladera del Volc\u00e1n Yates. A\u00fan quedaba bastante nieve. Por suerte esta estaba bastante fresca y era posible caminar enterrando los pies, sin resbalarse.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6400.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1448\"\/><figcaption>Valle de lava petrificada, sobre la ladera del Volc\u00e1n Yates<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de caminar algunas horas por la ladera del volc\u00e1n, comenzaba el descenso hacia la Laguna Pinto Concha. Nos sentamos a descansar y comimos un peque\u00f1o aperitivo. A continuaci\u00f3n, me desped\u00ed del Pato Bayers y \u00e9l emprendi\u00f3 el regreso a su puesto. Yo por mi parte, continu\u00e9 bajando en direcci\u00f3n al lago.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino de bajada fue maravilloso. Estaba muy bien marcado, ya que se encuentra dentro del \u00e1rea del Parque Nacional Hornopir\u00e9n. El sendero segu\u00eda una antigua formaci\u00f3n artificial, una especie de camino primitivo por el cual hace d\u00e9cadas se arrastraban los troncos de alerce con yuntas de bueyes. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6410.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1472\"\/><figcaption>Lago Gral. Pinto Concha<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez en el lago, arm\u00e9 campamento y prepar\u00e9 todo para el descanso. Encontr\u00e9 varios acampantes cerca de la orilla, ya que se trataba de un lugar m\u00e1s conocido. Hice un poco de sociales y me qued\u00e9 conversando con Dulce, caminante con mochila al igual que yo, que hab\u00eda habitado varios a\u00f1os la isla de Chilo\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 11 (20,9 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Me encontraba ya en Parque Nacional. El sendero estaba bien marcado y hab\u00eda buena se\u00f1alizaci\u00f3n. El \u00e1rea contaba incluso con algunas mesas y techos r\u00fasticos. Desarm\u00e9 campamento y a las 6:20 ya estaba en una marcha ligera, intentando entrar en calor en la helada ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6404.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1450\"\/><figcaption>Copa de un enorme alerce joven<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El sendero iba todo en descenso hasta el valle del R\u00edo Negro. La primera parte transcurr\u00eda en bosque de centenarios alerces. Luego el bosque se iba diversificando, empezaba a haber m\u00e1s vegetaci\u00f3n, algunas ca\u00f1as. Inicialmente quer\u00eda esquivar los charcos de agua, pero termin\u00e9 con el barro hasta la rodilla.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6414.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1453\"\/><figcaption>Sendero a trav\u00e9s del alerzal<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez en la carretera camin\u00e9 aproximadamente tres horas finales hasta Hornopir\u00e9n. Disfrut\u00e9 de un final soleado, con agradable viento del mar. El pueblo de Hornopir\u00e9n, a orillas del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, me gust\u00f3 por su estilo pintoresco y sus vistas incre\u00edbles a los volcanes aleda\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6424.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1454\"\/><figcaption>Localidad de Hornopir\u00e9n, con vista al volc\u00e1n hom\u00f3nimo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez en el camping pas\u00e9 la tarde tomando mate, lavando y secando la ropa. Dorm\u00ed bajo un reparo para no tener que armar la carpa. A esta t\u00e9cnica se le dice \u00abvivaquear\u00bb (en ingl\u00e9s \u00abcow-boy camping\u00bb) y la repet\u00ed varias veces en el verano. As\u00ed se duerme con mejor ventilaci\u00f3n y el reparo es bueno, se evita la condensaci\u00f3n propia de la carpa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6444.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1455\"\/><figcaption>Vivaqueando en Hornopir\u00e9n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Secci\u00f3n 79 y 78: Pumal\u00edn Norte y Pumal\u00edn Sur<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 12 (87,6 por agua + 15,4 km a pie)<\/h4>\n\n\n\n<p>A las 10:30 hs estaba haciendo cola para tomar el ferry a Caleta Gonzalo. El ferry llevaba varios veh\u00edculos que iban a Chait\u00e9n. Yo era el \u00fanico que andaba a pie y me bajaba en la costa. Todo el viaje fue digno de disfrute. El ritmo de la barcaza era lento, el clima agradable, el cielo despejado. Pr\u00e1cticamente un crucero. De casualidad me reencontr\u00e9 con Dulce, la misma m\u00e9dica de la laguna, as\u00ed que nos quedamos charlando. Me di el lujo de dormir una peque\u00f1a siesta en el medio de la excursi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6465.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1457\"\/><figcaption>Viaje embarcado a Caleta Gonzalo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras seis horas de viaje, desembarqu\u00e9 en Caleta Gonzalo. Era un lugar de singular belleza. El agua del mar golpeaba las costas rocosas y alrededor solo se ve\u00edan monta\u00f1as verdes y fiordos. Mi siguiente objetivo era conseguir la manera de llegar a un punto de acceso a Punta Chumild\u00e9n. Consegu\u00ed hablar con un se\u00f1or que viv\u00eda en Loyola, una peque\u00f1a poblaci\u00f3n rural costera, y acept\u00f3 llevarme con su bote. Me sub\u00ed feliz, y junto a su familia, zarpamos a enfrentar el mar. El bote se sacud\u00eda con las olas y el motor andaba con ligera dificultad. Al final tuvo que venir un barco m\u00e1s grande, de un amigo de la zona, que nos hizo de remolque. Todo una aventura.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/06\/vlcsnap-2020-06-13-21h44m48s327.png?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1534\"\/><figcaption>Aventura en bote por los fiordos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una vez en tierra firme, empec\u00e9 a caminar en direcci\u00f3n a Punta Chumild\u00e9n. Meses atr\u00e1s me hab\u00eda contactado con una familia local, as\u00ed que all\u00ed me dirig\u00ed. Una vez en mi destino, me ofrecieron dormir en un colch\u00f3n bajo techo. Para mi, todo un lujo. Antes de ir a dormir, compart\u00ed una agradable charla con los pobladores y me ofrecieron unos mates con tortas fritas. Fue una gran jornada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6482.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1459\"\/><figcaption>Vista desde Loyola hacia los fiordos de la Regi\u00f3n de los Lagos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 13 (37,9 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>La gente que habita aquellas costas no tiene acceso vehicular. Acceden al lugar en bote. Peri\u00f3dicamente, distintos servicios de barcaza los ponen en comunicaci\u00f3n con otras poblaciones vecinas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6490.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1461\"\/><figcaption>Embarcaci\u00f3n descansando en la costa de Chumild\u00e9n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Altern\u00e9 caminata por playa y por una breve huella vehicular, aparentemente de una empresa forestal, hasta llegar al final del camino. A partir de entonces, empec\u00e9 a atravesar paisajes muy diferentes: bosques bajos de array\u00e1n, de \u00f1ir, pampas con ganado. Vade\u00e9 varios arroyos y me intern\u00e9 en senderos misteriosos. Tambi\u00e9n pas\u00e9 por un valle de turba, algo rar\u00edsimo que no me esperaba. La turba, para quienes no la conocen, es una capa de sedimento org\u00e1nico acumulado, sobre la cual crece un musgo esponjoso de color rojo o amarillo. Es muy com\u00fan en Tierra del Fuego, pero eso es mucho m\u00e1s al sur.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6516.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1463\"\/><figcaption>Turbera en las costas de la Regi\u00f3n de los Lagos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la turba fui a parar a un bosque cerrado. Los senderos estaban muy embarrados. Todo iba bien hasta que llegu\u00e9 al R\u00edo Negro, imposible de vadear por el agua de la marea. Por tal motivo, me vi obligado a salirme del trayecto planeado y empec\u00e9 a explorar una alternativa. Me puse como objetivo llegar a la costa de Chana, con la ayuda de unas im\u00e1genes satelitales que ten\u00eda guardadas en el celular. Todo un desaf\u00edo de orientaci\u00f3n. Despu\u00e9s de caminar por laber\u00ednticos senderos de vaca y pasar por mucho barro, finalmente llegu\u00e9 a la desembocadura del R\u00edo Negro. Un se\u00f1or que ten\u00eda all\u00ed su casa sali\u00f3 a mi encuentro. Muy amable, me ofreci\u00f3 cruzarme en bote al otro lado del r\u00edo. Una maravilla. Misi\u00f3n lograda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6526.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1465\"\/><figcaption>Un poblador generoso me ofrece cruzarme al otro lado del R\u00edo Negro<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya eran las 17 hs, del 31 de Diciembre. Estaba en Chana, un poblado rural costero. All\u00ed, en el l\u00edmite del camino, encontr\u00e9 un hospedaje familiar, donde me atendieron sus due\u00f1os. Tuve un excelente recibimiento de la familia, quienes me ofrecieron mucha charla, mates y por supuesto, buena comida. El lugar, a\u00fan desarrollo, permite gozar de casi exclusividad y una paz privilegiada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6532.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1466\"\/><figcaption>Cena de A\u00f1o Nuevo: salm\u00f3n en Chana. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 14 (27,7 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de compartir desayuno y unos mates, me desped\u00ed de la generosa familia chanense y continu\u00e9 mi caminata. Tuve un d\u00eda soleado, con bastante viento. Llegu\u00e9 as\u00ed, por carretera, a la localidad de Chait\u00e9n. El pueblo parec\u00eda un desierto: no hab\u00eda un solo ser humano en la calle. <\/p>\n\n\n\n<p>Par\u00e9 en un camping con servicios, ubicado en el centro del pueblo. Mi siguiente objetivo ser\u00eda internarme en la cordillera de los andes, en direcci\u00f3n a la frontera con Argentina, dejando atr\u00e1s la costa del Pac\u00edfico y los bosques de selva valdiviana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/02\/img_6543.jpg?w=736\" alt=\"\" class=\"wp-image-1467\"\/><figcaption>Caminando por la famosa Carretera Austral<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Continua en la<a href=\"https:\/\/homotheoreticus.wordpress.com\/2020\/08\/22\/resena-del-sendero-gran-patagonia-6-parte\/\"> sexta parte.<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/homotheoreticus.wordpress.com\/2019\/09\/15\/resena-del-sendero-gran-patagonia-4-parte\/\">Volver a la cuarta parte.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/homotheoreticus.wordpress.com\/2019\/02\/26\/equipo-ultra-liviano-para-el-sendero-gran-patagonia-29-kg\/\">Ir a equipo<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de mi segunda temporada dedicada a recorrer el Sendero Gran Patagonia. 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