{"id":1543,"date":"2020-08-22T16:22:09","date_gmt":"2020-08-22T19:22:09","guid":{"rendered":"https:\/\/homotheoreticus.wordpress.com\/?p=1543"},"modified":"2022-06-21T23:34:43","modified_gmt":"2022-06-21T23:34:43","slug":"resena-del-sendero-gran-patagonia-6-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/homotheoreticus.com\/index.php\/2020\/08\/22\/resena-del-sendero-gran-patagonia-6-parte\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a del Sendero Gran Patagonia (6\u00b0 parte)"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.google.com\/maps\/d\/embed?mid=1YAMYLKXla8987Wf7N51Z1FfRJOLd1YPU&#038;ehbc=2E312F\" width=\"640\" height=\"480\"><\/iframe>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Secci\u00f3n 71<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 15 (30,7 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>A partir de Chait\u00e9n comenzaba un cambio de rumbo. Dejaba atr\u00e1s la costa y me internaba en la cordillera de los Andes en direcci\u00f3n a la Argentina. Debido a que las siguientes secciones ten\u00edan fama de ser remotas y poco transitadas, mi prioridad inmediata pas\u00f3 a ser recaudar informaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6552.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1546\"\/><figcaption>Misterioso avi\u00f3n llegando al Amarillo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La caminata de aquel d\u00eda fue toda por ruta principal. Hac\u00eda mucho calor, hubo t\u00e1banos molestando y nada de sombra. Finalmente llegu\u00e9 al Amarillo, un pueblo ubicado al final de la ruta vehicular, en la antesala de mi ingreso por los valles remotos de la cordillera.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6557.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1547\"\/><figcaption>Vista del Volc\u00e1n Michimahuida desde el Amarillo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Debido a tantas horas expuesto bajo el sol, termin\u00e9 un poco descompuesto. Decid\u00ed descansar en el Amarillo y continuar mi caminata al d\u00eda siguiente. Encontr\u00e9 la posibilidad de dormir en un colch\u00f3n en el piso, en un alojamiento a\u00fan en construcci\u00f3n. Tan pronto como recuper\u00e9 energ\u00edas, me dediqu\u00e9 a hablar con los pobladores: averiguando en el almac\u00e9n y en la plaza. Todos se conoc\u00edan y todos sab\u00edan algo de mi pr\u00f3ximo destino.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 16 (39,2 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>El due\u00f1o del hospedaje, Melardo Pezo, se hab\u00eda criado en los adentros del bosque de cordillera, por lo que su conocimiento era de primera mano. Me advirti\u00f3 sobre los r\u00edos y su peligroso caudal. Si llov\u00eda, ser\u00edan imposibles de vadear. Me inform\u00f3 que al final del largo valle ten\u00eda la casa su hermano, Fernando Pezo, quien seguro me recibir\u00eda con agrado. Nos despedimos y el sr. Melardo me dej\u00f3 un mensaje: \u00abno se va a perder, que hay mucho le\u00f3n\u00bb. Este comentario, referido al puma, me era dirigido de manera habitual en el sur de Chile.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6580.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1548\"\/><figcaption>\u00daltimo tramo de huella vehicular por el valle del Michimahuida<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Los primeros kil\u00f3metros de caminata transcurrieron por huella vehicular, a altura creciente y con el r\u00edo Michimahuida a la derecha. En determinado momento la huella vehicular se transform\u00f3 en huellas de caballo que descend\u00edan hasta cruzar el r\u00edo Michimahuida mismo. Unos metros antes, me cruc\u00e9 con una tropilla a cargo de varios jinetes, quienes me advierten de que tuviera cuidado con el r\u00edo. Era un r\u00edo ancho, con cierta profundidad, pero por suerte, el caudal ven\u00eda con poca fuerza. Lo pude vadear sin inconvenientes. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6585.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1549\"\/><figcaption>Rio Michimahuida en el punto de vadeo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Las siguientes horas de caminata fueron puro deleite: pendiente suave y huella de caballo bien visible. A medida que avanzaba adentr\u00e1ndome en el valle, pude apreciar el r\u00e1pido cambio de vegetaci\u00f3n, el porte de los \u00e1rboles, el musgo, las especies de arbustos&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ya se sent\u00eda el fresco de la tarde, de repente, escucho un chiflido. Miro hacia mi izquierda y sobresalen a 20 metros dos cabezas entre la maleza. Se trataba del Sr. Fernando Pezo y su hijo, Jaime, ambos a caballo. Inmediatamente se acercaron a estrechar mi mano y me dieron la bienvenida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6594.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1550\"\/><figcaption>El sendero es mantenido por los pocos pobladores del lugar<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Me explicaron que estaban trabajando, pero que m\u00e1s adelante hab\u00eda un r\u00edo peligroso y podr\u00eda necesitar ayuda. El Sr. Pezo me advirti\u00f3 que tuviera precauci\u00f3n. Tambi\u00e9n me dijo algo que recuerdo vivamente: \u00abno tenga miedo, cr\u00facelo con confianza. Hay que animarse a cruzar los r\u00edos. Yo cuando era chico ten\u00eda miedo, pero despu\u00e9s me di cuenta que hay que tirarse con el cuerpo\u00bb. Cuando llegue al r\u00edo el agua ven\u00eda con mucha fuerza y no fui capaz de seguir las indicaciones. Tras varios intentos de vadeo fallidos, desist\u00ed. Pero reapareci\u00f3 el Sr. Pezo, que se ofreci\u00f3 a cruzarme a caballo. Me sent\u00ed como un ni\u00f1o inexperto ante estos se\u00f1ores curtidos en la crianza de la cordillera. Al menos en algo me elogiaron: \u00abusted s\u00ed que es bueno para caminar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/vlcsnap-2020-08-05-19h30m41s659.png?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1556\"\/><figcaption>La casa de Fernando Pezo y Jaime Pezo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En aquellos d\u00edas, pude conocer la hospitalidad que rige en los c\u00f3digos del campo. Cuando aparece un viajero, es obligaci\u00f3n del poblador saludarlo. Se busca recaudar informaci\u00f3n sobre su procedencia y de sus planes. De estas palabras iniciales, depender\u00e1 la futura confianza que se ir\u00e1 consolidando con la charla. Se ofrece mate y comida, y generalmente, un techo para pasar la noche. En lugares tan remotos como este, los pobladores pasan meses aislados, por lo que la llegada de un visitante es una verdadera alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6613.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1552\"\/><figcaption>Vista hacia el fondo del valle, en direcci\u00f3n al Paso de la Veranada<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La casa de Pezo se encontraba rodeada de cerros con empinadas laderas de verde intenso y cumbres siempre nevadas. A lo lejos se pod\u00eda ver el glaciar del Michimahuida, que iba adquiriendo un tono anaranjado con la ca\u00edda del sol. Como de costumbre, ten\u00eda sus vacas, sus ovejas y sus gallinas, fuentes de prote\u00ednas y vestimenta. Seg\u00fan me cont\u00f3, en invierno pasaba meses sin salir, porque la nieve tapaba todo y los r\u00edos adquir\u00edan un caudal mortal. <\/p>\n\n\n\n<p>Me invitaron a calentarme junto a la cocina central. Tomamos mate, comimos tortas fritas y cenamos una deliciosa sopa. El Sr. Pezo me sorprendi\u00f3 sacando un acorde\u00f3n, que tocaba con agrado. \u00abA mi me gusta la m\u00fasica del sur, la m\u00fasica argentina\u00bb, explic\u00f3.  Yo me detuve a pensar: \u00ab\u00bfM\u00fasica del sur de Argentina? No existe ning\u00fan g\u00e9nero folkl\u00f3rico aut\u00f3ctono del sur\u00bb. Resulta que en el sur de Chile, por razones que a\u00fan desconozco, todo el mundo escucha chamam\u00e9, y lo llaman \u00abm\u00fasica del sur\u00bb, pese a que el g\u00e9nero proviene del litoral. Tambi\u00e9n les gusta la ranchera mexicana, \u00abtoda la m\u00fasica alegre\u00bb, en palabras de ellos mismos. Hab\u00eda guitarra as\u00ed que yo puse un poco de mi parte.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/vlcsnap-2020-08-05-19h30m14s249-1.png?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1555\"\/><figcaption>El Sr. Fernando Pezo interpretando \u00abm\u00fasica del sur\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El Sr. Pezo me cont\u00f3 sobre la llegada de su padre a aquel lugar. Me mostr\u00f3 fotos de los pioneros de la regi\u00f3n, mapas y varios libros que ten\u00eda guardados. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que en las fotos el bosque estaba siempre quemado. Esto es porque antes los valles se quemaban para que pudiera pastar el ganado. \u00abNosotros no tenemos campo como en Argentina\u00bb, explic\u00f3, \u00abpor eso hab\u00eda que usar fuego, para pasen las vacas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a mi itinerario el d\u00eda siguiente, Pezo me explic\u00f3 que se se trataba de un antiguo paso, el Paso de la Veranada, que se usaba cuando no exist\u00eda la carretera. Los pobladores llegaban as\u00ed a Chait\u00e9n desde Futaleuf\u00fa. Anta\u00f1o el paso era transitado por yuntas de bueyes, de las cuales hoy solo quedan anchos zurcos tapados por arbustos y lengas ca\u00eddas. <\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 17 (28,6 km)<\/h3>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de unos mates, me desped\u00ed de Fernando y Jaime. Ellos sal\u00edan a trabajar al campo, yo emprend\u00eda camino al Paso de la Veranada.<\/p>\n\n\n\n<p>El sendero ascend\u00eda gradualmente por un ladera, en un bosque de enormes coig\u00fces que se ir\u00eda transformando en bosque de lenga de cada vez menor porte. No era f\u00e1cil orientarse, ya que en lugar de un solo sendero, hab\u00eda varias huellas que se entrecruzaban y se desviaban constantemente. Alguna que otra pisada reciente de caballo, me serv\u00eda para confirmar que iba por buen camino.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6641.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1560\"\/><figcaption>Salto de agua subiendo al Paso de la Veranada<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En el tramo final del paso luch\u00e9 con algunos arbustos y lenga achaparrada.  La expresi\u00f3n \u00abPaso de la veranada\u00bb, ya no reflejaba las caracter\u00edsticas del lugar. Era evidente que en el pasado aquella era una zona en la que pastaba el ganado, pero hoy est\u00e1 tapada por la vegetaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6649-1.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1561\"\/><figcaption>Cruzando por fin el esperado Paso de la Veranada<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya era el mediod\u00eda. Me sent\u00e9 a almorzar, mientras disfrutaba de aquel paisaje remoto y pintoresco. Los cerros de la regi\u00f3n se caracterizaban por sus laderas empinadas y su terminaci\u00f3n en punta, as\u00ed como por sus nieves eternas. De esas moles colgaban saltos de agua visibles a la distancia, que alimentaban los caudales de los valles, desaf\u00edo permanente para los pobladores de todos los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6653.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1562\"\/><figcaption>Almuerzo t\u00edpico de mochilero<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Superado el paso, el resto del d\u00eda fue todo en bajada. La orientaci\u00f3n al principio era dif\u00edcil, ya que la zona no era muy transitada. Hab\u00eda que pasar por mallines y guiarse un poco por instinto a trav\u00e9s de picadas borrosas en medio del bosque de lengas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6666.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1563\"\/><figcaption>Uno de las tantas cascadas que se agregan al eco profundo del valle<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Encontr\u00e9 un puesto vac\u00edo. Pegu\u00e9 unos gritos para ver si sal\u00eda alguien. Un cartel dec\u00eda: \u00abNo estoy en casa\u00bb. Muy llamativo. A partir de all\u00ed, el sendero se volvi\u00f3 m\u00e1s visible. Tras un descenso brusco entre mucha rosa mosqueta y varios vadeos, llegu\u00e9 finalmente a un largo valle, casi plano, con apariencia de un jard\u00edn decorado por lupines.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6683.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1566\"\/><figcaption>Tramo final del sendero por el jard\u00edn oculto de lupines<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Aparecieron unas primeras casas. En una de esas sali\u00f3 una familia a saludarme. Ins\u00f3lito, el due\u00f1o me invit\u00f3 a tomar mate antes de proseguir la marcha. Acept\u00e9 con gusto y nos pusimos a conversar. Estaban felices de recibir a un viajero. La casa era peque\u00f1a, a\u00fan en construcci\u00f3n, y ten\u00edan la Biblia abierta sobre la mesa. El se\u00f1or me habl\u00f3 un poco sobre el Evangelio  antes de despedirme. Me explic\u00f3 que se hab\u00edan mudado hace poco, por razones casi filos\u00f3ficas, podr\u00eda decirse. \u00abDios le da al hombre la tierra para que produzca alimento\u00bb, reflexion\u00f3, \u00aben la tierra est\u00e1 todo lo que se necesita. Hay que trabajar la tierra. El hombre quiere conquistar el cielo, pero se va a caer, porque le corresponde habitar la tierra, no el cielo.\u00bb Tras o\u00edr la llamativo reflexi\u00f3n, me desped\u00ed sumamente agradecido y continu\u00e9 mi viaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6688.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1564\"\/><figcaption>Llegada a San Carlos<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A eso de las 19 hs llegu\u00e9 a un \u00e1rea conocida como San Carlos. Empezaba a caer el fr\u00edo y ya asomaban los hilitos de humo desde los techos dispersos por el bosque del valle. Sali\u00f3 a mi encuentro un paisano: el Sr. Humberto. Como los dem\u00e1s pobladores de la zona, Humberto me invit\u00f3 a conversar y finalmente me invit\u00f3 pasar la noche en su casa, cosa que acept\u00e9 con agrado. <\/p>\n\n\n\n<p>En la conversaci\u00f3n, me describi\u00f3 la \u00faltima erupci\u00f3n del volc\u00e1n Chait\u00e9n, en 2008. Me dijo que ocurri\u00f3 durante la noche. \u00c9l se encontraba en su casa, en aquel mismo valle. Sali\u00f3 afuera a causa de los ruidos y se encontr\u00f3 con un espect\u00e1culo inesperado: una gran vocanada de humo asomaba por las monta\u00f1as del oeste y una luz anaranjada tenue se reflejaba en las cumbres de todo el valle. Al d\u00eda siguiente, amaneci\u00f3 todo cubierto por una capa de ceniza. La ceniza tap\u00f3 el r\u00edo, tap\u00f3 los arroyos y la vegetaci\u00f3n. Los cursos de agua se convirtieron en caudales de barro viscoso. Muchos animales murieron, porque no ten\u00edan para comer ni tomar, o porque se quedaron enterrados en el barro. Mientras me contaba todo esto, me mostr\u00f3 una yegua que a\u00fan ten\u00eda las cicatrices de la ceniza caliente. Por suerte, \u00e9l decidi\u00f3 perseverar y hoy conserva all\u00ed su vivienda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6684.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1565\" width=\"580\" height=\"435\"\/><figcaption>El suelo en el valle est\u00e1 cubierto de la ceniza de la \u00faltima erupci\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Del otro lado de la frontera estaba el Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut. Como dato curioso, me cont\u00f3 que a veces sub\u00eda el cerro que limitaba con Argentina. Incluso a veces ven\u00edan turistas, para realizar aquella traves\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 18 (37,9 km)<\/h3>\n\n\n\n<p>Mi siguiente destino era llegar a Futaleuf\u00fa por un antiguo paso monta\u00f1oso, conocido como Lago Las Rosas. Despu\u00e9s de una horas de caminata, el sendero se transformaba en huella de auto y el bosque se abr\u00eda en una estepa. Me encontraba en una nueva zona rural, ya m\u00e1s desarrollada que las anteriores.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6691.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1569\"\/><figcaption>El R\u00edo Espol\u00f3n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En determinado momento, me desv\u00edo del camino y empiezo a ascender en direcci\u00f3n al paso del Lago Las Rosas. Estrictamente, se trataba de dos lagos de altura, encerrados entre monta\u00f1as muy empinadas. El sendero, bell\u00edsimo, requer\u00eda precauci\u00f3n en varias partes, porque iba bordeando la roca. <\/p>\n\n\n\n<p>Desafortunadamente las amenazantes nubes empezaron a bajar. Lloviznaba de manera intermitente, pero era suficiente para que yo terminara mojado. El movimiento me manten\u00eda en calor y la vista agradable, compensaba el esfuerzo. Sin embargo, yo sab\u00eda que la primera semana de Enero era la m\u00e1s dura del verano. Trae lluvia y nieve. Ante esto estaba prevenido y estaba decidido a continuar mi caminata.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6702.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1567\"\/><figcaption>Vista de uno de los Lagos Las Rosas<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El sendero del Paso las Rosas era parte de la antigua ruta que conectaba Chait\u00e9n con Futaleuf\u00fa. Pese a su peligrosidad, d\u00e9cadas atr\u00e1s las yuntas de bueyes marcaron aquella estrecha huella, cargando v\u00edveres y materiales de construcci\u00f3n. Hoy se trata de un sendero de inter\u00e9s tur\u00edstico, ya que los pobladores acceden a Futaleuf\u00fa por la barcaza del Lago Espol\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6713.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1572\"\/><figcaption>Estrecho sendero por las laderas que envuelven el Lago LAs Rocas<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mojado y extenuado pero feliz, llegu\u00e9 a la tan esperada Futaleuf\u00fa. Lav\u00e9 mi ropa, la sequ\u00e9 y com\u00ed como si fuera la \u00faltima vez en mi vida. La jornada quedaba concluida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6722.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1568\"\/><figcaption>Futaleuf\u00fa, cerca del l\u00edmite con Argentina<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Secci\u00f3n 70<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 19 (32,4 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente me encontraba en un dilema. Ten\u00eda que elegir si cruzar la frontera a la Argentina y continuar mi ruta hacia Carrenleuf\u00fa; o bien seguir en Chile, en paralelo al r\u00edo Futaleuf\u00fa, hasta la localidad de Palena. El tiempo indicaba lluvia, se ven\u00edan d\u00edas dif\u00edciles. Si cruzaba a Argentina, tendr\u00eda la ventaja de un clima m\u00e1s seco, aunque con lluvia tambi\u00e9n, y sobre todo, el problema de un importante r\u00edo que cruzar a pie. Como es sabido, con la lluvia, el caudal de los r\u00edos crece y estos pueden volverse invadeables. Por otra parte, si segu\u00eda en Chile, no hab\u00eda que vadear, pero exist\u00eda mayor incertidumbre sobre mi recorrido. Una parte de la ruta no se encontraba en el GPS. Adem\u00e1s, cuando consult\u00e9 en la zona, me dijeron que desconoc\u00edan el camino que yo iba a tomar. Pese a esto, eleg\u00ed la segunda opci\u00f3n y continu\u00e9 por Chile.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6739.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1570\"\/><figcaption>Los r\u00e1pidos del r\u00edo Futaleuf\u00fa<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Algo bueno de los nubarrones de aquellos d\u00edas es que alejaron definitivamente a los t\u00e1banos. En determinado momento par\u00e9 a descansar y me puse a conversar con unos turistas. Uno de ellos se llamaba Alfredo y viajaba en auto. Por esas casualidades, me encontr\u00e9 tres veces m\u00e1s con Alfredo a lo largo del verano. La \u00faltima de ellas cerca del Chalt\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6751.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1575\" width=\"580\" height=\"435\"\/><figcaption>Sendero bordeando la ladera del cerro, con el r\u00edo Futaleuf\u00fa a mi derecha<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La huella vehicular finalmente se convert\u00eda en un agradable sendero. Transit\u00e9 el resto del d\u00eda por bosque muy cerrado y terreno escarpado, con el Futaleuf\u00fa turquesa a mi derecha. En determinado momento llegu\u00e9 a un grupo de viviendas, algunas de las cuales no ten\u00edan acceso vehicular alguno. All\u00ed conoc\u00ed al Sr, Coco y su se\u00f1ora. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegu\u00e9 Coc\u00f3 estaba cuidando su huerta. Se acerc\u00f3 a estrechar mi mano y me invit\u00f3 a conocer su terreno. Conversamos un rato largo y termin\u00e9 armando la carpa all\u00ed mismo, bajo un gran sauce. Como de costumbre, me cont\u00f3 un poco sobre la historia del lugar, sobre sus hijos, sobre la naturaleza, los cerros aleda\u00f1os y los cambios de los \u00faltimos a\u00f1os. La historia de aquellos lugares est\u00e1 estrechamente vinculada al avance de la carretera. Todav\u00eda la ruta no llegaba a lo de Coco. No pod\u00eda acceder al terreno con auto, pero en cambio, gozaba de una paz natural como pocas en el mundo. <\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 20 (27,1 km)<\/h3>\n\n\n\n<p>El d\u00eda siguiente continu\u00e9 bordeando el r\u00edo Futaleuf\u00fa. El sendero se volv\u00eda cada vez m\u00e1s escarpado y se mezclaba con huellas entrecruzadas de animales. En determinado momento, me vi obligado a luchar contra los arbustos. Las nubes se iban espesando. Empiezan a caer las primeras gotas. Para el mediod\u00eda, ya estaba completamente empapado. La lluvia adquir\u00eda intensidad. Para conservar el calor, fue indispensable contar con el interior t\u00e9rmico pegado a la piel y mantenerme en movimiento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6763.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1576\"\/><figcaption>Puente r\u00fastico de troncos sobre la ladera que bordea el Futaleuf\u00fa<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras una caminata de 30 kil\u00f3metros, llegu\u00e9 a un paraje rural conocido como Puerto Ram\u00edrez. El nombre de \u00abpuerto\u00bb no se deb\u00eda a la cercan\u00eda con el mar o un lago, sino al r\u00edo Futaleuf\u00fa mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Completamente empapado y tiritando, toqu\u00e9 puerta en el primer lugar que vi y ped\u00ed alojamiento. Una se\u00f1ora me explic\u00f3 que estaba acondicionando unas caba\u00f1as, pero que a\u00fan no se encontraban listas. Sin embargo, como excepci\u00f3n, me ofreci\u00f3 pasar all\u00ed la noche. Para mi sorpresa, adentro hab\u00eda varios ciclistas, viajeros que al igual que yo hab\u00edan acudido al resguardo de la lluvia. Recuperar el calor corporal junto a la cocina a le\u00f1a me llev\u00f3 varias horas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 21 (42 km)<\/h3>\n\n\n\n<p>El d\u00eda siguiente estaba lloviendo y ten\u00eda m\u00e1s de 40 kil\u00f3metros por delante. De pronto, a eso de las 10 de la ma\u00f1ana, la lluvia par\u00f3. La luz del sol empezaba a calentar la tierra. Cargu\u00e9 la mochila, me desped\u00ed, y encar\u00e9 la ruta con optimismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el buen tiempo dur\u00f3 poco. A las dos horas la lluvia volvi\u00f3. Y volvi\u00f3 con viento y con fr\u00edo. Tal vez fue el d\u00eda m\u00e1s duro del verano. Camin\u00e9 30 kil\u00f3metros totalmente empapado. Me detuve un par de veces a extraer un chocolate de mi mochila. Era tal el fr\u00edo que ten\u00eda, que ni bien lograba tener el chocolate en mis manos, retomaba la caminata y lo com\u00eda en movimiento para conservar el calor del cuerpo. Para enga\u00f1ar la conciencia, pensaba en una salamandra caliente y en una eventual cena.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, llegu\u00e9 a la localidad de Palena. Par\u00e9 en el alojamiento de Ed\u00edn Monje. All\u00ed pude lavar la ropa y darme una ducha caliente. Pas\u00e9 el resto del d\u00eda al lado de la cocina. En aquella regi\u00f3n, la cocina es a le\u00f1a. En cierta manera es como el fuego de los hogares tradicionales: es la estufa, la cocina y al mismo tiempo es el lugar de reuni\u00f3n. Se entra en calor, se descansa, se charla, se toma mate y se cena junto a la cocina a le\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6773.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1573\"\/><figcaption>Un largo d\u00eda de caminata por carretera rumbo a Palena<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Le cont\u00e9 a Edil Monje mi pr\u00f3ximo destino: el Lago Palena. Al escuchar esto, se preocup\u00f3. Edil Monje es un antiguo poblador, un pionero de segunda generaci\u00f3n. Se cri\u00f3 sin autos ni carreteras, pastoreando y ayudando a parir vacas en el monte. Su fisonom\u00eda era la de un hombre curtido por la intemperie, su andar estaba moldeado por el h\u00e1bito de montar a caballo.<\/p>\n\n\n\n<p>Edil me relat\u00f3 su vida juvenil. Al hacerlo le brillaban los ojos: \u00abeso s\u00ed que era lindo\u00bb, dijo, \u00abpero ahora ya eso se perdi\u00f3. La gente se va a la ciudad y compran la tierra los gringos\u00bb. Para la gente del sur de Chile, el gringo es en general el europeo o el norteamericano. Debo aclarar que personalmente no tengo ning\u00fan desaire contra las personas venidas de otros pa\u00edses. Sin embargo, comprendo la nostalgia del sr. Edil y de otros pobladores. El sur de Chile fue poblado originalmente por peque\u00f1os propietarios, los \u00abcampesinos\u00bb de los que hablaba Edil, pero con el tiempo la tierra tiende a concentrarse y se vende a propietarios extranjeros. <\/p>\n\n\n\n<p>Edil cuestionaba a los ambientalistas, porque no permit\u00edan prender fuego el bosque. Debo decir que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n tal afirmaci\u00f3n, por lo que me puse a investigar un poco m\u00e1s sobre el tema. En efecto, antiguamente los pioneros se abr\u00edan paso quemando los valles. Hoy al estar prohibida la quema, el desmonte se produce con maquinaria costosa, algo que solo pueden pagar los grandes propietarios. Personalmente, no creo que sea posible ni tampoco deseable retornar a tal estado de cosas. Sin embargo me result\u00f3 valioso aquel testimonio y no puedo sino respetar profundamente la experiencia de primera mano de los pobladores que conocen esa tierra mejor que nadie.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Secci\u00f3n 27<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 22 (30 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Mi pr\u00f3ximo destino era llegar a Lago Verde a trav\u00e9s del Lago Palena, un lugar accesible \u00fanicamente a pie o a caballo. Se trata de la antigua ruta que un\u00eda ambos poblados, anterior a la existencia de la carretera austral.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda amaneci\u00f3 completamente despejado. Pese a esto, hac\u00eda mucho fr\u00edo. Mir\u00e9 por la ventana y me llev\u00e9 una gran sorpresa: los cerros estaban nevados. Edil me explic\u00f3 que cuando hac\u00eda tanto fr\u00edo, era porque hab\u00eda nevado en los cerros. Me advirti\u00f3 que tuviera mucho cuidado&#8230; el camino era peligroso y era f\u00e1cil extraviarse.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6791.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1577\"\/><figcaption>Vista de Palena subiendo en direcci\u00f3n al Lago hom\u00f3nimo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Sal\u00ed caminando de Palena en direcci\u00f3n al valle del R\u00edo El Salto. El camino vehicular terminaba en una pasarela y desde ah\u00ed, se convert\u00eda en huella de caballo. El valle era un lugar verdaderamente hermoso, encerrado en un caj\u00f3n de monta\u00f1as muy empinadas. <\/p>\n\n\n\n<p>Al final del valle, pas\u00e9 por unas casas. Como de costumbre, los perros salieron a mi encuentro. Me acerqu\u00e9 a saludar, me present\u00e9 y solicit\u00e9 permiso para continuar. All\u00ed se encontraban varios trabajadores rurales de la zona. Las casas era una de Rub\u00e9n y la otra, r\u00edo arriba, de Sandro. Estaban cocinando y me convidaron cazuela de campo. Por mi parte, compart\u00ed algo de la comida que llevaba conmigo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6819.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1578\"\/><figcaption>Compartiendo almuerzo con los pobladores de El Salto<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Conversando con Rub\u00e9n, me inform\u00f3 que el sendero principal al Lago Palena se encontraba en desuso por un derrumbe. Por tal motivo la huella no estaba marcada y me recomend\u00f3 una ruta alternativa. La ventaja de dicha ruta era que acced\u00eda a un \u00e1rea del lago con un ret\u00e9n de carabineros, que podr\u00edan ayudarme ante cualquier dificultad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6823.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1579\"\/><figcaption>Rastros del bosque quemado en las laderas del valle de El Salto<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Continu\u00e9 avanzando, siempre en subida, ahora en direcci\u00f3n al paso alternativo. Tras un vadeo dif\u00edcil, me intern\u00e9 en una zona de bosque quemado. Era un incendio de hace algunas d\u00e9cadas. Los arbustos hab\u00edan cubierto la ladera, pero a\u00fan as\u00ed quedaban troncos muertos en pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, alcanc\u00e9 el comienzo de la nieve. Un cartel roto de la CONAF marcaba el l\u00edmite de la reserva Lago Palena. Arm\u00e9 la carpa y me dispuse a recuperar fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6839.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1581\"\/><figcaption>En el l\u00edmite de la reserva Palena empezaban los manchones de nieve<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 23 (15,8 km)<\/h3>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda que tendr\u00eda que atravesar un poco de nieve. Por lo tanto era fundamental predisponerse a caminar con los pies mojados y mantenerse en movimiento para no acalambrarse. Me encontraba a aproximadamente 1000 msnm. Salir de la bolsa de dormir a las 7 de la ma\u00f1ana, fue todo un desaf\u00edo. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6850.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1582\"\/><figcaption>Tomando coraje para salir de la bolsa<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A la media hora de comenzar a caminar, me encontr\u00e9 enterrado con la nieve hasta la rodilla. Era una postal de invierno. El problema era que no se ve\u00eda el sendero. Ten\u00eda que estar atento al GPS, pero igual el terreno era muy confuso. El paso lento era indispensable para no tropezarme con alg\u00fan tronco o una piedra. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6872.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1583\"\/><figcaption>El sendero estaba totalmente cubierto por la nieve<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras un empinado ascenso, m\u00e1s dificultoso de lo normal por la presencia de la nieve, logr\u00e9 superar el l\u00edmite de vegetaci\u00f3n. Me encontraba con un escenario verdaderamente espectacular, completamente imprevisible. Era como si me hubiera transportado repentinamente a otra estaci\u00f3n, a otro lugar. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6889.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1584\"\/><figcaption>Paisaje nevado de altura en el paso al Lago Palena<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Fui a un paso muy lento, a trav\u00e9s de nieve reciente y espesa. Me llev\u00f3 aproximadamente 6 horas. Constantemente deb\u00eda prestar atenci\u00f3n de no meter el pie en un arroyo oculto o en no tropezarme con alguna piedra. Los bastones fueron esenciales para tantear el suelo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6892.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1585\"\/><figcaption>Postal de verano poco com\u00fan<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya con el Lago Palena a la vista, el descenso fue m\u00e1s sencillo. Fui siguiendo unas huellas de ganado fresca que me guiaron bastante bien.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6899.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1586\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 al Lago Palena exhausto. Junto a la costa, un ret\u00e9n de carabineros con la bandera de Chile flameante me dio la bienvenida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6917.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1588\"\/><figcaption>El ret\u00e9n de carabineros de Lago Palena<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Los carabineros me invitaron a compartir comida y mate. Conversamos mucho. Eran todos del sur de Chile, provenientes de pueblos cercanos. Qued\u00e9 enormemente agradecido con ellos, al d\u00eda de hoy sin palabras suficientes por tan buena hospitalidad. Fue una excelente jornada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6913.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1587\"\/><figcaption>Compartiendo almuerzo con los carabineros del ret\u00e9n de Lago PAlena<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 24 (32,8 km)<\/h3>\n\n\n\n<p>El siguiente objetivo era rodear el Lago Palena. Para esta parte no contaba con track de GPS, por lo que la tarea fue m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda. El sendero se perd\u00eda regularmente entre los \u00e1rboles ca\u00eddos y los arbustos. Por otra parte, la costa norte del lago ten\u00eda partes muy empinadas. En algunas de estas partes hab\u00eda riesgo de resbalarse y para colmo, algunos coig\u00fces atravesados dificultaban a\u00fan m\u00e1s la tarea. Llegar a la punta oeste del Lago fue toda una haza\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6943.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1592\"\/><figcaption>El sendero va bordeando las enormes rocas de la ladera norte del Lago Palena<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya a partir de la costa Oeste el sendero se interna en el bosque y asciende por terreno mucho m\u00e1s despejado, con predominio de lengas y poco soto bosque. Curiosamente hab\u00eda muchos mosquitos, probablemente por la presencia de peque\u00f1as lagunas con agua semi estancada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6953.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1594\"\/><figcaption>Sendero amigable en el bosque de lengas<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Al atardecer llegu\u00e9 a un \u00e1rea donde estaban emplazados unos refugios. Eran los famosos \u00abrefugios de la CONAF\u00bb de los que me hab\u00edan hablado anteriormente. Se encontraban a mitad de hacer, pero en buen estado. Me explicaron que se trataba de un proyecto abandonado por quienes pose\u00edan la anterior concesi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6961.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1596\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Segu\u00ed la caminata hasta que el sol se ocult\u00f3 las monta\u00f1as. Eran cerca de las 21 hs. Llegu\u00e9 a un bosque bajo, donde el sendero se perd\u00eda. Hab\u00eda rastros de vacas, aunque un poco viejos. Edin ten\u00edan raz\u00f3n: era muy dif\u00edcil orientarse en esa zona. Arm\u00e9 la carpa y me dispuse para el descanso. En aquel lugar, la  ausencia de presencia humana se sent\u00eda con especial fuerza.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 25 (43,5 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Me levant\u00e9 bien temprano. A las 7 hs ya estaba caminando, con las manos heladas y el cuellito tap\u00e1ndome la nariz y las orejas. Hab\u00eda nevado y hab\u00eda salido el sol. Por lo tanto los r\u00edos estaban muy crecidos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6970.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1599\"\/><figcaption>Uno de los tantos r\u00edos que vade\u00e9 aquella jornada<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El sendero por momentos se perd\u00eda al llegar a grandes \u00e1reas con \u00e1rboles muertos. Me sorprendi\u00f3 aquel llamativo paisaje. Tal vez se debiera a una inundaci\u00f3n ocurrida no hace mucho. O tambi\u00e9n pod\u00eda deberse a alg\u00fan alud. La clave era seguir avanzando con el rumbo claro y vadear los r\u00edos buscando la parte m\u00e1s baja.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6964.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1597\"\/><figcaption>Zona de \u00e1rboles muertos, en el l\u00edmite con Aysen<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a la Laguna Quinta. Me la hab\u00eda descripto Edil. Un para\u00edso totalmente aislado y de dif\u00edcil acceso. La laguna hab\u00eda que cruzarla caminando por agua. No se si estaba crecida y se hab\u00eda tapado el sendero o simplemente en algunas partes el sendero no exist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6975.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1598\"\/><figcaption>Laguna Quinta<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando cruce por primera vez el r\u00edo Quinto el agua me llegaba a la cintura. Lo cruc\u00e9 en las nacientes, surgiendo de la laguna hom\u00f3nima. El agua era calma, con apenas movimiento en la superficie. Pero la situaci\u00f3n fue cambiando al pasar las horas. El sendero iba en un descenso cada vez m\u00e1s pronunciado. Toda la ruta hasta Lago Verde iba descendiendo y con la pendiente la corriente se acrecentaba. As\u00ed mismo, con el pasar de las horas, el sol iba derritiendo la nieve en los cerros, con lo cual los r\u00edos incrementando su caudal considerablemente. <\/p>\n\n\n\n<p>A eso de las 10 hs llegu\u00e9 a un punto donde el cruce era imposible. El r\u00edo sonaba como una bestia furiosa, estrell\u00e1ndose contra las piedras y sacudiendo los enormes troncos ca\u00eddos. Intent\u00e9 meterme pero mis piernas temblaban por la fuerza de la corriente. Di marcha atr\u00e1s e inmediatamente empec\u00e9 a barajar un plan B: seguir por la margen este, sin vadear, pero sin sendero. Fue dif\u00edcil, con mucho arbusto, y logr\u00e9 avanzar as\u00ed unos kil\u00f3metros. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero hab\u00eda otro cruce. Analic\u00e9 el r\u00edo durante por lo menos 10 minutos. Busqu\u00e9 el mejor lugar. Visualic\u00e9 un tronco o un barranco del cual aferrarme en caso eventual de que me tirara la corriente. Tom\u00e9 coraje y comenc\u00e9 el vadeo. Los bastones eran fundamentales para tantear la profundidad. Mis neuronas, mis piernas y mis brazos funcionaban al m\u00e1ximo de su capacidad. Si perd\u00eda la concentraci\u00f3n un instante, la naturaleza me llevaba por delante. Llegu\u00e9 a pasar la mitad del r\u00edo. Me sostuve con una gran piedra, con el agua hasta la cintura. Estaba a solo 2 metros de la costa, 2 metros en los que el r\u00edo se profundizaba y la corriente flu\u00eda como un torrente mortal. Llegu\u00e9 al l\u00edmite de lo posible, tuve que volver.<\/p>\n\n\n\n<p>Intent\u00e9 caminar sin sendero por la margen oeste, pero era in\u00fatil: el ca\u00f1averal hac\u00eda el avance extremadamente lento y a esto se agregaban las dificultades del desnivel, con una serie de barrancos. No quedaba alternativa m\u00e1s prudente que regresar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6977.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1600\"\/><figcaption>Acampando en la punta oeste del Lago Palena<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Emprend\u00ed el camino de regreso. A las 20 hs acamp\u00e9 en la punta oeste del Lago Palena. Estaba exhausto. Mi traves\u00eda hab\u00eda durado mucho m\u00e1s de lo esperado, entre la ruta alternativa, la nieve, y los dos d\u00edas extra que me llevar\u00edan regresar al pueblo. As\u00ed que me qued\u00e9 sin comida. Guard\u00e9 una barra de cereal para el d\u00eda siguiente, algunas nueces y un sobre de jugo en polvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como curiosidad: en la punta oeste del lago, encontr\u00e9 restos de pescado asado en un fog\u00f3n. Entre el carb\u00f3n, hab\u00eda una caja de supermercados La An\u00f3nima a medio quemar. Evidentemente, unos pescadores argentinos hab\u00edan accedido en bote y se hab\u00edan dado un buen fest\u00edn. L\u00e1stima que llegu\u00e9 tarde. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 26 (11 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>Yo sab\u00eda que mis nuevos amigos del ret\u00e9n me iban a salvar. Despu\u00e9s de otras 6 horas de caminata, estaba de regreso. Cuando uno de los carabineros aviso de mi llegada, los dem\u00e1s pensaron que se trataba de una broma. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6993.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1601\"\/><figcaption>Amanecer en el Lago PAlena<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Como no pod\u00eda ser de otra manera, me invitaron a comer con ellos. Para no abusar de su hospitalidad, y sabiendo que contaban con v\u00edveres limitados, les dej\u00e9 la poca comida que ten\u00eda: un ajo, aj\u00ed, yerba y or\u00e9gano. Como es costumbre en el sur de Chile, la gente amasa pan y tortas fritas todos los d\u00edas, as\u00ed que me ofrec\u00ed para dar una mano.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_7005.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1602\"\/><figcaption>Haciendo pan casero en el Lago PAlena<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>A la tarde lleg\u00f3 caminando al ret\u00e9n de un sr. llamado Jorge Parker. Su objetivo era conocer el lugar y ponerse en campa\u00f1a para restaurar la actividad en las caba\u00f1as de la margen oeste. Mantuvimos una agradable conversaci\u00f3n y aprovech\u00e9 para informarle del estado del sendero. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 27 (41,4 km)<\/h4>\n\n\n\n<p>El d\u00eda amaneci\u00f3 lloviendo. Me hab\u00eda quedado sin comida y no pod\u00eda seguir viviendo de los carabineros. Me qued\u00e9 observando el comportamiento de las nubes, esperando a que mejorara un poco la cosa. <\/p>\n\n\n\n<p>Por momentos, las nubes sub\u00edan y por momentos bajaban, todo con gran velocidad. La predominancia de los vientos del oeste tra\u00eda la humedad. Y todos esos factores se suced\u00edan r\u00e1pidamente en aquel micro clima del Lago Palena. Finalmente, se abri\u00f3 una ventana en el cielo y pude emprender mi caminata.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_7013.jpg?w=1024\" alt=\"La imagen tiene un atributo ALT vac\u00edo; su nombre de archivo es img_7013.jpg\"\/><figcaption>Despedida de los carabineros: Enzo Francescoli, el mayor Tapia, Urrutia y Guti\u00e9rrez.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La nieve hab\u00eda desaparecido. En su lugar, el terreno era un lodazal. A\u00fan as\u00ed, el paso fue mucho m\u00e1s f\u00e1cil y logr\u00e9 avanzar a buen ritmo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_7015.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1605\"\/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" data-id=\"1606\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_6899-1.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1606\"\/><figcaption>El paso al Lago Palena con nieve<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" data-id=\"1607\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_7024.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1607\"\/><figcaption>Tres d\u00edas despu\u00e9s<\/figcaption><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>Con el paso de las horas, el viento se calm\u00f3. Con esto, las nubes bajaron. Y empez\u00f3 la lluvia de nuevo. Cerca de las 14 hs me top\u00e9 con un r\u00edo muy dif\u00edcil de vadear. Era el mismo que hace tres d\u00edas, pero con un cauce mucho mayor debido al deshielo. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_7037.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1608\"\/><figcaption>Caminando por el bosque quemado con la amenaza de la lluvia<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>De pronto, apareci\u00f3 por detr\u00e1s de los \u00e1rboles, un jinete. Cruz\u00f3 r\u00e1pidamente el r\u00edo. Lo segu\u00edan dos perros con gran dificultad. En un momento parec\u00eda que el r\u00edo se los iba a llevar. El se\u00f1or me anim\u00f3 gritando: \u00ab\u00a1Cruce por ah\u00ed, por las piedras!\u00bb. Tras varios intentos, lo logr\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Las siguientes 4 horas camin\u00e9 empapado hasta Palena. Cuando llegu\u00e9 a lo de Edin, este se sorprendi\u00f3 y me recibi\u00f3 con alegr\u00eda. Fui a comprar la cena en el almac\u00e9n y la due\u00f1a me atendi\u00f3 con especial gentileza: \u00abUsted es el chico que fue por la antigua ruta&#8230; tome un chocolate, no me debe nada, tiene que recuperar energ\u00edas\u00bb. En el peque\u00f1o pueblo ya corr\u00eda el rumor de mi aventura.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">D\u00eda 28 y 29 (conexi\u00f3n)<\/h4>\n\n\n\n<p>Para continuar con el Sendero Gran Patagonia, me vi obligado a saltear algunas secciones. En la ruta, hice dedo hasta Lago Verde. Al no poder hacer el camino a Trapa Trapa, debido a la crecida de los r\u00edos, tuve que modificar mis planes y me dirig\u00ed a Coyhaique. Desde all\u00ed, retomar\u00eda la caminata al sur, en direcci\u00f3n al Cerro Castillo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/homotheoreticus.files.wordpress.com\/2020\/08\/img_7049.jpg?w=1024\" alt=\"\" class=\"wp-image-1612\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pese a todas las dificultades, la traves\u00eda del Lago Palena fue de las que m\u00e1s disfrut\u00e9 y de las que me lleve mayor aprendizaje. Queda pendiente el regreso y la revancha.<\/p>\n\n\n\n<p>Contin\u00faa en la <a href=\"https:\/\/homotheoreticus.wordpress.com\/2020\/08\/25\/resena-del-sendero-gran-patagonia-7-parte\/\">s\u00e9ptima parte<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ir a la <a href=\"https:\/\/homotheoreticus.wordpress.com\/2020\/06\/13\/resena-del-sendero-gran-patagonia-5-parte\/\">Quinta parte.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato de mi paso por las secciones 71, 72 y 27 del Sendero Gran Patagonia. 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